1) Aprender a tomarte el tiempo: No se trata de gratificación inmediata, sino de tiempo para desarrollar conciencia de las emociones y conectar con el momento presente. Esto podemos hacerlo a través de nuestros cinco sentidos (olfato, tacto, escucha, gusto, vista). Escoge activar tus sentidos a través de la experiencia de alimentarte. Más allá de hacer, está el hacer.
2) Juega con la comida: Disfruta la comida y no la utilices solo para hacerle frente a los problemas. Aventurarse con recetas e ingredientes. La comida no es solo un combustible, ¡Es una EXPERIENCIA! Lleva esto a tu día a día y vive la experiencia de vivir.
3) Como hacía la abuela: La comida está vinculada a recuerdos; más allá de satisfacción es conectar con esa memoria sin ansiedad. Cocinar y recordar momentos compartiendo con otros. Aunque no conocí a mis abuelas tengo mucho de ellas, pues ambas se dedicaban a cocinar y vender comidas. Recuerdo un participante que sintió mucho coraje y ansiedad al cortar cebollas durante nuestra experiencia Cooknnecting, y es que su memoria con la cebolla estaba atada a experiencias desagradables con su papá. Indicaba que hubo un momento que solía trabajar con él y lo único que hacía en el día era cortar cebollas. Se había convertido en una experiencia que “detestaba”. En ese momento le dije ¿Qué tal si creamos una nueva memoria? Estábamos cocinando una rica receta, había música, otros participantes, risas... vivíamos una experiencia. Y así mismo comenzó a verlo, la sonrisa y una buena comida fueron sus mejores regalos. Hay memorias que no se borrarán pero eso no es obstáculo para construir nuevas y mejores que regalen bienestar.